Fibromialgia

Fibromialgia

La fibromialgia es una enfermedad crónica debilitante que se caracteriza por generar sensibilidad y dolor en todo el sistema músculo esquelético, sumado a una sensación de fatiga constante.

El dolor y la debilidad se presentan de forma continua en todo el cuerpo o en varias zonas simultáneas conocidas como puntos de fibromialgia.

Aunque se le clasifica como un padecimiento reumatoide, algunos estudios indican que su origen podría ser neurológico.

Sin embargo, aún no se han podido demostrar claramente las causas orgánicas de esta enfermedad, algunos especialistas sugieren que puede ser causada por infecciones, inflamaciones o degeneración del sistema inmunitario, por lo que su diagnóstico se basa en el análisis de un compendio de síntomas comunes que la caracterizan.

Se estima que la fibromialgia afecta alrededor del 4% de la población mundial y, aunque cualquier persona puede desarrollar un brote de fibromialgia, se presenta de manera más recurrente en mujeres con edades comprendidas entre los 20 y 50 años.

También las personas con antecedentes familiares reumatoides o que padecen enfermedades como lupus eritematoso sistémico, espondiloartritis, artritis reumatoide, artritis espinal, entre otras, son más propensas a desarrollar fibromialgia.

De manera que un paciente puede llegar a presentar dos o más trastornos reumáticos crónicos al mismo tiempo.

Cuando el padecimiento se presenta como una única alteración se denomina fibromialgia primaria y cuando está asociada a otras enfermedades se le llama fibromialgia concomitante.

 

¿Cuáles son los síntomas de la mialgia?

La mialgia es lo que se conoce como dolor muscular, el cual puede afectar cualquier zona del cuerpo y variar de leve a intenso, llegando incluso a ser inaguantable.

Aunque normalmente tiene una corta duración, algunas veces no desaparece sino que permanece como un dolor crónico.

Los síntomas de la mialgia están relacionados con dolor localizado, inflamación, sensación de pesadez, entumecimiento u hormigueo en el área afectada.

Pero la mialgia, más que un padecimiento, es un síntoma de lesión muscular o una señal de que los músculos están sobrecargados; aunque también puede ser la indicación o alarma de alguna enfermedad subyacente, tal como la fibromialgia.

En el caso de la fibromialgia, el dolor muscular conforma una de las principales características del sistema de síntomas que caracteriza esta enfermedad.

Síntomas de la fibromialgia

Hay que destacar que este padecimiento consiste en la alteración de la percepción del dolor, de manera tal, que se aprecian como muy dolorosos aquellos estímulos que regularmente no lo son.

Entre los síntomas más notorios y que se repiten con insistencia, están el dolor y la sensibilidad en todo el cuerpo, acompañados por episodios de ansiedad, depresión, así como problemas de concentración y/o memoria.

El dolor suele presentarse de manera generalizada, sin embargo, hay puntos de dolor de la fibromialgia que suelen ser repetitivos y que delimitan su presencia en el cuerpo del paciente; estos se ubican en la región cervical, en los hombros, los brazos, la región lumbar, las caderas y los muslos.

Por lo general, el dolor también afecta extensas zonas musculares como la que se encuentra alrededor de la columna vertebral, o en el origen de las extremidades.

Otros de los síntomas característicos de la fibromialgia son:

Sensación de hormigueo o adormecimiento en manos y pies.

Dolor de dedos y manos.

Dolor en la mandíbula.

En las mujeres, pueden presentarse períodos menstruales con cuadros de dolor distintos a los comunes.

Dolores de cabeza constantes.

Aumento de sudoración, extremidades frías y palpitaciones.

Mareo e inestabilidad para mantenerse erguido.

Rigidez muscular generalizada, mayormente al levantarse por las mañanas.

Ciclos de vigilia más largos y dificultades para conciliar el sueño.

Las personas con fibromialgia también describen con frecuencia poca tolerancia al esfuerzo, sensación de inflamación en manos y pies, jaquecas persistentes, colon irritable, así como sequedad en la boca y en los ojos.

La mayoría de estos síntomas podrían presentarse de forma espontánea y sin causa aparente, pero en ocasiones ocurren justo después un accidente automovilístico, alguna situación de estrés emocional fuerte o luego de procesos de infección bacteriana o viral.

En algunos otros también aparecen durante o después de haber cursado alguna otra enfermedad reumatoide como la artritis o el lupus eritematoso, por mencionar algunas.

Sin embargo, estos agentes desencadenantes no parecen causar la enfermedad, sino que se cree que se activa un brote de fibromialgia en aquellos individuos que ya poseían ciertas anomalías ocultas en la regulación de su capacidad de respuesta ante algunos estímulos.

¿Qué examen hacer para saber si tengo fibromialgia?

El diagnóstico para confirmar si se padece, o no, esta enfermedad, suele basarse en el descarte de enfermedades que afectan el sistema inmunológico, enfermedades que producen dolores o inflamaciones articulares, y aquellas ocasionadas por el sistema hormonal.

Lo primero que se debe hacer para saber si se padece fibromialgia es acudir a un médico general que le refiera a los especialistas correspondientes para que puedan realizarle las pruebas médicas y exámenes oportunos para descartar cualquier otra enfermedad con síntomas similares.

Hasta el momento no existe una prueba o examen preciso para detectar o confirmar el diagnóstico de fibromialgia.

El proceso para diagnosticar la fibromialgia puede ser largo, ya que usted será examinado bajo diferentes enfoques para separar los síntomas visibles de otras enfermedades, por lo que tendrá que hacerse exámenes físicos, análisis de orina, de sangre, de heces, radiografías, entre otros.

Los análisis de sangre para detectar fibromialgia específicamente aún no están disponibles, no obstante sí es posible llevar a cabo pruebas concluyentes para descartar otras enfermedades.

Como los dolores físicos son una de las principales características de la fibromialgia, los médicos le solicitarán que describa su dolor, con el fin de obtener mayores referencias para diferenciar entre otras enfermedades con características y síntomas similares, ya que el hipotiroidismo y la polimialgia reumática podrían confundirse con fibromialgia.

Terapias y tratamientos para la fibromialgia

La fibromialgia es una enfermedad crónica, lo que significa que aún no existe un tratamiento o medicamento definitivo para erradicarla; sin embargo, sí existen métodos para tratarla y ayudar al paciente a llevar una vida relativamente normal.

En el esquema de tratamiento empleado para la fibromialgia se utilizan tanto fármacos como medidas no farmacológicas.

El tratamiento farmacológico busca principalmente aliviar el dolor, la fatiga física y psicológica, mejorar la conciliación y calidad del sueño, así como reestablecer el dominio emocional.

Los fármacos mayormente utilizados son los analgésicos, antiinflamatorios, benzodiacepinas, antidepresivos, anticonvulsivos y relajantes musculares.

Por otra parte, el tratamiento no farmacológico busca mejorar la habilidad funcional y la calidad de vida del individuo mediante la educación del paciente sobre este padecimiento, la terapia cognitiva y la elaboración de un programa de ejercicios y estiramientos adecuados.

Otra terapia complementaria que ha demostrado ser efectiva es el uso de estimulación eléctrica nerviosa transcutánea (TENS, por sus siglas en inglés).

El uso de TENS para fibromialgia tiene un efecto terapéutico y analgésico en los pacientes al disminuir significativamente la sensación del umbral del dolor.

De igual forma, se cree que el consumo de prebióticos ayuda a mejorar el estado mental y emocional que genera la fibromialgia.

Grados de fibromialgia

Se considera que existen tres grados de severidad de esta enfermedad: leve, moderada y severa.

Los criterios para determinar el nivel o grado de fibromialgia son: La calidad del sueño, el impacto emocional y físico de la fibromialgia, el impacto de los síntomas en la productividad del individuo, los niveles de ansiedad y depresión del paciente, así como el impacto de síntoma particulares.

Al cruzar estos criterios con los síntomas del paciente, se determina y categoriza el grado de severidad del padecimiento, los cuales pueden ser:

Leve

Se puede clasificar la enfermedad en este nivel si los síntomas generales se pueden controlar con medicamentos y el paciente puede realizar sus tareas diarias con algo de esfuerzo.

Aunque presenta problemas estrechamente relacionados con los patrones de sueño y pudiera necesitar periodos de descanso más extensos que la mayoría de las personas, consigue un descanso aceptable, logrando un buen funcionamiento en el rendimiento diario.

El paciente manifiesta síntomas de depresión leve, irritabilidad sin motivos, tendencia al llanto con facilidad y cambios repentinos de humor. Sin embargo, en este punto, su estado de ánimo suele ser normal a pesar de presentar cuadros de alteraciones ocasionales.

Los síntomas emocionales como ansiedad y depresión son controlables con medicamentos y métodos de relajación.

Los padecimientos cognitivos o neurológicos como migrañas, problemas de visión, dificultades para manejar de noche, sensibilidad a la luz, no afectan de manera significativa la productividad.

Cuando el paciente presenta un nivel leve de fibromialgia tiene posibilidades de trabajar y mantener una vida social relativamente activa, ya que responde positivamente a la medicación.

No obstante, pueden presentar crisis ocasionales si se someten a trabajos bajo presión o situaciones de constante estrés.

Moderado

Los síntomas generales pueden llegar a ser controlables con medicamentos la mayoría de las veces, pero pese a que logra llevar a cabo las tareas diarias, amerita un esfuerzo mayor que el resto de las personas.

La fibromialgia considerada moderada presenta un incremento en la frecuencia y duración de las crisis que se padecen al año, ya sea por esfuerzo físico, exceso de estrés o falta de descanso; lo que puede ocasionar días enteros de incapacidad laboral.

Los problemas para conciliar el sueño son mucho más fuertes y la falta de descanso afecta de un modo u otro el correcto funcionamiento y productividad del paciente durante el día.

Los niveles de ansiedad y depresión aumentan al punto de afectar las relaciones sociales, especialmente bajo influencia de estrés. El paciente amerita el uso de antidepresivos y otros medicamentos más potentes para la relajación muscular.

En cuanto a los padecimientos cognitivos y neurológicos, estos pueden llegar a tener impacto en la productividad y el desarrollo del individuo, ya que se requiere de un esfuerzo considerablemente mayor para tolerar y contrarrestar los síntomas.

Si el paciente no responde correctamente a los medicamentos, podría tener problemas cognitivos leves y humor variable o temperamental.

La fatiga de una persona con un nivel moderado de fibromialgia puede llegar a impedirle atender ciertas actividades sociales y por lo general solo logra trabajar media jornada, aunque dependiendo de la actividad podría cubrir la jornada completa.

Severo

Cuando existe un nivel severo de fibromialgia, los síntomas generales impiden realizar las tareas regulares, llegando a ser incapacitante.

Se presenta un mayor número y duración de crisis anuales, lo que aumenta los días de incapacidad laboral.

El descanso se hace complicado o casi inexistente, ya que los músculos tensos por la noche provocan incomodidad e imposibilitan la relajación del cuerpo, incrementando la dificultad para mantenerse dormido.

El sueño ligero y el insomnio afectan el desempeño diario, pues el cuerpo necesita reponer las horas de sueño perdidas la noche anterior.

Se presentan niveles mayores de ansiedad y depresión, que pueden incluir pensamientos suicidas.

Los estados de ánimo solo pueden ser controlados con medicamentos cuando se eliminan los factores que causan el estrés; un componente que en la mayoría de los casos es casi imposible de eliminar, por lo que se disminuye la relación con el entorno social.

En cuanto al aspecto neurológico, se presenta un colapso total que afecta irremediablemente la productividad, a pesar de todos los esfuerzos que se realicen para compensar los síntomas y padecimientos.

Una persona con fibromialgia severa reduce significativamente su actividad social, porque la mayoría de los medicamentos para tratar los síntomas ya no surten efecto o se requieren dosis cada vez más altas.

Sus síntomas podrían estar presentes casi todo el tiempo, lo que provoca la sensación de estar en crisis permanente y los factores detonantes se vuelven mucho más difíciles de detectar, pues en ocasiones inicia sin que exista una causa aparente.

Recursos e instituciones de ayuda para la fibromialgia

Existen diversas instituciones, organismos y asociaciones especializadas que se

dedican a asesorar, apoyar y ayudar a los individuos que padecen esta enfermedad y sus familiares, como la Asociación de enfermos de fibromialgia y fatiga crónica del principiado de Asturias o el Instituto Nacional Estadounidense de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel (NIAMS, por sus siglas en inglés).

Una asociación de fibromialgia es aquella que se dedica a realizar actividades, charlas y talleres para los pacientes con esta enfermedad.

También promueven la investigación y desarrollo de nuevos tratamientos que mejoren la calidad de vida de los pacientes, al tiempo que difunden información sobre la fibromialgia para lograr una mayor comprensión de la enfermedad.

Referencias

Alfredo Covarrubias-Gómez y Orlando Carrillo-Torres. ACTUALIDADES CONCEPTUALES SOBRE FIBROMIALGIA | medigraphic.com

Arthritis Foundation National Office. MEDICAMENTOS PARA LA FIBROMIALGIA | espanol.arthritis.org

Biosalud Day Hospital. RECOMENDACIONES ACTUALES PARA EL TRATAMIENTO DE LA FIBROMIALGIA | biosalud.org

Jeffrey M. Thompson. ENET (ESTIMULACIÓN NERVIOSA ELÉCTRICA TRANSCUTÁNEA): ¿UNA OPCIÓN PARA EL TRATAMIENTO DE LA FIBROMIALGIA? | mayoclinic.org

Marisa Azaret. FIBROMIALGIA, LA ENFERMEDAD INVISIBLE QUE AFECTA AL 4% DE LA POBLACIÓN MUNDIAL | cnnespanol.cnn.com