QUÉ PASA SI DUERMO MAL


Nada menos que treinta años de nuestra vida los pasamos durmiendo. Pero casi la mitad de nosotros tiene problemas para conciliar el sueño, el 10 % con patologías graves. De todo esto, la salud no sale indemne.

 

por ABIGAIL CAMPOS

Dormir no es un proceso inerte. Durante el sueño, hay una gran actividad cerebral y se generan hormonas que nos ayudan a resetear el cerebro y ‘limpiarlo’ para el día siguiente. Además, hay cambios en el funcionamiento de la tensión arterial, en la temperatura, los niveles de oxígeno y anhídrido carbónico, a nivel intestinal, en la segregación de otras hormonas… Alterar ese ciclo favorece la aparición o empeora-miento de determinadas enfermedades.

ENGORDAS MÁS

Dormir mal está “totalmente relacionado” con engordar, advierte Eduard Estivill, especialista europeo en Medicina del Sueño, neurofisiólogo, pediatra y director de la Clínica del Son Estivill (doctorestivill. es). Mediante unas hormonas denomina-das leptinas y grelinas, el sistema endocrino controla la sensación de hambre y saciedad. Una mala calidad del sueño puede alterar el funcionamiento adecua-do de estas sustancias (comemos a deshora,,tenemos más porcentaje de grasas…). El Indice de Masa Corporal es un 3,6 % mayor en las personas que duermen me-nos de 5 horas al día, según un estudio de la Universidad de Stanford (EEUU).

 

ENVEJECES ANTES

Dormir poco o hacerlo mal nos envejece antes de tiempo. Un sueño de calidad ejerce una influencia directa en la reparación, hidratación y mejora del aspecto de la piel. Para ser más concretos: las líneas de expresión y las arrugas se incrementan en un 45 %, según un estudio de la Escuela del Sueño para la firma británica Bensons for Bed, realizado en un grupo de personas que pasaron cinco días dur-miendo un máximo de seis horas. Pero no solo envejecemos antes, también la esperanza de vida se acorta por la relación entre la falta de sueño y enfermedades importantes de las que hablamos más adelante. “Concretamente, en los trabajadores que realizan turnos, por cada 15 años de trabajo nocturno se acor-ta en cinco años su esperanza de vida”, apunta el doctor Estivill.

   

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