Mala alimentacion, mala dentadura


Todas la enfermedades de la dentadura están ligadas a la mala alimentación

Tenemos veinte dientes de leche; éstos aparecen entre los 4 y los 28 meses según el siguiente orden: 4 incisivos, 4 molares y 2 caninos en cada mandíbula, comenzando generalmente por los de abajo. Esto. hace 20 dientes.

El primer diente puede aparecer a los cuatro meses o a lo más tardar en el plazo de un año.

A menudo, la salida de los dientes de leche se acompaña de diversos trastornos: malhumor, pérdida de apetito, estreñimiento, diarrea, fiebre, bronquitis, etc. Toda la familia, el médico y el farmacéutico están de acuerdo en acusar a los «dientes» de estos trastornos. Se lamentan casi de que éstos crezcan y no se haya llegado todavía a extraerlos previamente…

Ahora bien, en ciertos pueblos primitivos, todavía no contaminados por nuestra civilización, y en los animales, no se observa nada de todo eso: la salida de los dientes se desarrolla sin problemas. Por otra parte, ¿no es éste un fenómeno vital? ¿No es intrigante pensar que «deba» acompañarse de trastornos?

De hecho, los trastornos se deben a causas más profundas: manifiestan un mal estado de salud del lactante, a menudo demasiado atiborrado con harinas o alimentos poco aconsejables que ensucian su organismo (cuando no son directamente tóxicos). Los padres están tranquilos por el enorme peso del niño, mientas que, al contrario, estos tejidos malsanos son más bien inquietantes.

Lo que se puede hacer en tales casos, sin correr peligro, es someter al niño a una dieta de agua, enriquecida con un poco de jugo de naranja, y dejarle mordisquear una zanahoria o una raíz de malvavisco (no tratado químicamente).

LA SEGUNDA DENTICIÓN

Desde los 6 años crecen 4 molares, uno detrás de cada segundo molar de leche: es el «diente de los 6 años». Llega a menudo sin que se dé uno cuenta, y un día nos apercibí mos de que está cariado, lo mismo que los otros dientes de leche, pero éste es definitivo. ¡Aveces hay que arrancarlo ya a los 6 o 7 años!

A continuación, hacia los 7 años, vienen los incisivos. Entre los 8 y los 10 años aparecen los premolares en el lugar de los molares de leche. Entre los 10 y los 13, los caninos, y hacia los 12, el segundo molar sobre cada medio arco.

Al final, entre los 16 y25 años, o nunca, aparecerá la muela del juicio (tercer molar). Las apariciones sucesivas de todos estos dientes parecen coincidir con etapas importantes del desarrollo espiritual del niño; por otra parte, ¿por qué llamamos «muelas del juicio» a las últimas que aparecen?

Contrariamente a los otros dientes definitivos, la muela del juicio llega a menudo con mucho dolor; esto se debe esencialmente a un problema de espacio.

En efecto, por llegar la última, se ve obligada a usar la violencia para conseguir su espacio vital: por esto duele o no llega nunca. Esto se debe a una tendencia de nuestro mundo occidental que consiste en un acortamiento de la mandíbula; lo que hace, por ejemplo, pasar los incisivos de abajo detrás de los de arriba al cerrar la boca. Como los dientes tienen casi siempre el mismo volumen, se colocan unos detrás de los otros, salvo el último, que no llega siempre a colocarse.

Se podría comentar largamente este acortamiento de la mandíbula, pero parece, desde el punto de vista evolutivo, que la ley «un órgano que no se utiliza se atrofia» acierta. En efecto, ¿para qué sirve esta mandíbula hoy? Simplemente para ayudar en la deglución, pero no para la masticación, puesto que uno de los resultados de nuestro brillante arte culinario, —además de ir disfrazando los sabores— ha sido preparar los alimentos en el estado de papillas (veremos todavía otros inconvenientes de esto).

En el caso de mala posición dentaria general, es bueno actuar temprano (cuando aún es posible hacer algo) a fin de dar al diente que crece un lugar suficiente; incluso, si hace falta, extrayendo un diente de leche, si así lo consideran los especialistas.

LAS ENFERMEDADES DE LA DENTADURA

Hasta fechas muy recientes —y aun hoy en día—la alimentación recibe muy poca atención por parte de la mayoría de los dentistas, despreocupación compartida por los médicos en general. En nuestros días aparecen enfermedades condicionadas por la alimentación, cuyo alcance no es reconocido. Las implicaciones de la alimentación en la medicina todavía se valoran poco y se tratan con mucha indiferencia. ¿Por qué? La raíz del problema aparece al principio de la edad moderna, cuando la Universidad originaria cedió el paso a las escuelas especializadas en las ciencias naturales, que se encontraban en una importante fase de desarrollo. En medicina, la decisión favoreció a la física y la química. Se las valoraba por el hecho de ser ciencias «exactas», todo lo contrario de las ciencias filosóficas, de las que sólo se aceptaba lo que pudiera evaluarse y sopesarse. Lo irracional se consideraba inexacto, sin tener en cuenta que, tan sólo con los métodos de la física y de la química no podía abarcarse completamente al hombre como ser humano. Hoy en día, una gran parte de los médicos oficiales todavía considera que las ciencias naturales son «la ciencia» y aquello que no puede demostrarse y explicarse con métodos físicos y químicos, se desprecia como algo no científico en absoluto. En el enfenno, este desarrollo ha conducido a la actual medicina a una situación despersonalizada, caracterizada por protocolos generales, en donde los aparatos, la técnica y la química son los protagonistas. La especialización también cs una consecuencia más de este desarrollo.

El especialista tan sólo puede conseguir resultados espectaculares desde el punto de vista técnico, puesto que, en este campo, es donde se encuentran aquellos logros de la medicina moderna, admirados por todo el inundo. Sin embargo, dichos adelantos también presentan unos inconvenientes importantes. Aldous Huxley los describió con agudez: «la ciencia médica ha conseguido tales adelantos en las últimas décadas, que prácticamente ya no existe ninguna persona sana».

ODONTOLOGÍA. ¿SIN TENER EN CUENTA LAS CAUSAS?

La respuesta a por qué esto es así se debe a la carencia de unas investigaciones centradas en las causas. Por ello, hoy día, las terapias consisten en el tratamiento de los síntomas. Permitimos, despreocupadamente, que aparezcan todo tipo de enfermedades y luego aplicamos terapias aparatosas. La explosión de costes en el sector de la sanidad es una característica significativa de la crisis de la medicina. En el caso de los cuidados dentales, la aparición de miles de nuevas tiendas con dentistas-franquicia, ávidos de operar nuestra dentadura y «atornillarle» nuevas y flamantes piezas es un flamante nuevo negocio y un claro signo de dicha situación.

En odontología, al no tener en cuenta las verdaderas causas de las enfermedades, las caries dentales, las anomalías de la dentadura y las parodontosis (afección no inflamatoria de los tejidos alrededor de un diente) han aumentado enormemente.

LA PREVENCIÓN DE LA CARIES 

Todas las enfennedades de la dentadura se deben a la alimentación. La aparición de la caries tarda poco tiempo, la parodontosis algún decenio, y las anomalías en las mandíbulas, al menos una generación. La receta para prevenir dichas enfermedades también puede imponerse en nuestra civilización de hoy en día, sin revolucionar completamente la cocina.

Es la misma receta que se utiliza para todas las enfermedades debidas a una alimentación defectuosa: la solución es una alimentación a base de alimentos integrales, ricos en sustancias vitales. Con esto se consigue prevenir, ralentizar o frenar la enfermedad en cuestión.

 

   

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