El arte de responder a las preguntas de los niños


Responder es un arte cuando te interrogan sobre sus dudas existenciales.

Seguramente en más de una ocasión tu pequeño te ha puesto en jaque con alguna de las siguientes interrogantes, para que no te vuelva a pasar, checa lo que los expertos recomiendan para que él aprenda todo lo que necesita saber y tú te olvides de no saber qué responderle la próxima vez que platiquen.

¿Existe Dios? Es normal que les transmitas y copies tus ideas religiosas. Pero tanto si eres creyente como si no, deberás enseñarles el respeto a la fe de cada persona.

La psicóloga Isabel García Mellado aconseja explicarles que la fe es individual. Eso se dice fácil, pero ¿cómo hacerlo?

Explicándoles que hay más dioses en los que cree la gente. Si les dices «nosotros creemos en esto, pero otras personas tienen otras creencias, y tenemos que respetarlas», estás enseñándoles a practicar la tolerancia. Claro que te expones a otras preguntas: «¿por qué hay tantos dioses», o «¿cuál es el verdadero?». .

«Hay mucho dioses porque hay mucha gente diferente y para cada uno su dios es el verdadero, porque es en el que cree», podemos continuar. Lo sobrenatural les fascina y puede suponer un aliciente para que la figura de Dios les resulte atractiva y no por motivos religiosos.

¿POR QUÉ ESTAMOS DESTRUYENDO EL PLANETA?

Responder esto es complicado y solo puede hacerse en dos fases. En la primera hay que aclarar cómo hemos llegado a esta situación: «Al haber cada vez más gente en el planeta, se inventaron máquinas para fabricar más cosas, desde ropa hasta coches, pero no se sabía que las fábricas dañaban el ambiente». «Pero los niños piensan con rapidez -advierte la psicóloga- y antes de que terminemos de explicar, harán la pregunta más compleja: «¿Por qué lo siguen haciendo si saben que es malo?». Entonces habrá que contarles que aunque esto sigue ocurriendo, también hay muchas personas que se esfuerzan para frenar el daño. Y puedes aprovechar el momento para invitarlo a participar de ello aplicando en casa hábitos como el reciclado de la basura.

 

¿QUÉ PASA CUANDO MORIMOS?

Desde pequeños entienden la idea de la muerte, y cuando la ven en la naturaleza (un gato, un pájaro, un pez) no tardan en asimilarla, pero solo si les ayudamos. Mentirles no aporta nada. Hay que ayudarles a comprender la naturaleza del proceso. «¿Entonces, yo también voy a morir? », es la pregunta que siempre aparece. Hay que responder que para eso falta muchísimo tiempo. No hay que evitar el tema, sino ayudarles a exteriorizar sus dudas y sentimientos porque, a menudo, con dibujos o juegos encajan esa nueva información. Si un familiar ha muerto, hay que permitirle que participe en el duelo, dejarle hacer preguntas y contestarle con sencillez y sinceridad, nunca con mentiras ni piadosas.

¿Por qué hay guerras?

Debemos hacer algo más que informar de quiénes son los buenos y los malos, como en las caricaturas. No puedes simplemente señalar culpables, ya que asi transmitimos la idea de que una guerra es válida si sus motivos lo son. Y no es así. En este caso hay que convertir el aprieto en ventaja: es una buena ocasión para inculcar valores como el diálogo y la tolerancia, demostrando lo que puede ocurrir si no se practican continuamente. Podemos aprovechar alguna pelea reciente con un amiguito, ya superada, y decirle: «Ahora imagina que por eso dejas de ser su amigo, vas a su casa y le rompes sus juguetes. Entonces él viene y hace lo mismo con los tuyos, y tú vas le rompes la bici, y él, para vengarse, hace lo mismo con la tuya…». Si pones en evidencia las consecuencias de la falta de diálogo o el empeño por imponer tu criterio a toda costa, entenderá mejor el mecanismo de las guerras y, tal vez, el modo de evitarlas.

¿De quién es la culpa de que haya pobres?

Aborda la situación con palabras y conceptos que pueda comprender. «Así como hay lugares con mucha agua y otros desiertos —podemos decirle—, hay personas que tienen mucho y otras que no tienen casi nada». Seguro que le parecerá injusto. Entonces aprovecha para contarle que hay gente que trabaja desinteresadamente para cambiar eso. Así fomentarás él la solidaridad, humildad y será volverá más sensible al respecto.

¿Por qué la gente se divorcia?

Al referirse al divorcio de otros padres, esconde el temor de que eso le ocurra a los suyos. Para el niño, su mundo es la familia , y saber que su esquema puede cambiar le atemoriza. Habla del tema con sencillez y evita los términos legales. Él lo que quiere saber es si podrá seguir viendo a su papá como antes y en qué forma la separación afectará a su vida. ¿Si ustedes son los que se están divorciando? Lo primero es dejarle claro que lo siguen queriendo igual y que esto no es, en modo alguno, culpa suya.

¿Qué son las drogas?

No es una pregunta habitual a esta edad, pero las campañas en los medios de comunicación pueden llevarles a cuestionarse por qué son malas. El simbolismo de los mensajes, dirigidos a jóvenes, suele tener para ellos un significado diferente e inquietante. Pues lo que no se explica es qué son las drogas y cuál es su efecto. Dales un ejemplo sencillo: «es como si tú te comieras kilos de chocolate de un solo bocado; te gustará en el momento, pero luego te dolerá la panza. la diferencia es que las drogas te hacen más daño y, además, luego no puedes dejarlas. Es como volver a comer kilos de chocolate una y otra vez y no poder dejar de hacerlo». Hay que explicarles que no está bien consumir algo que hace daño.

¿Por qué hay hombres que besan a otros hombres?

La homosexualidad es un asunto no exento de polémica. En la calle, en la televisión, en la literatura, en el cine… las relaciones afectivas entre personas del mismo sexo siempre encuentran un hueco. Todos nosotros de alguna u otra forma tenemos a alguien cercano, ya sea un familiar, un amigo, o algún compañero de nublo que tienen una identidad sexual homosexual, es por esto que es inevitable abordar este tema con nuestros hijos. «transmitir siempre una información precisa, verdadera pero suficiente; es decir, adaptada a la edad de quien pregunta. Lo recommendable es explicarles que se trata de una preferencia individual que tienen algunas personas de compartir su amor con personas del mismo sexo y que debemos aceptar y sobre todo respetar.

Por Carlos Salem – Asesora Isabel Garcia Mellado, psicóloga

   

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